jueves, 18 de enero de 2007

Almas gemelas

Cada vez que entraba en aquella vivienda la gata que allí vivía se erizaba entera y me observaba desde el brazo del sofá con mirada retadora, advirtiéndome que me adentraba en sus dominios, demostrando que estaba dispuesta a defender a su dueña a cualquier precio ante la invasión de un extraño, y que esa nueva pieza del puzzle, además le causaba un especial estado de recelo.

Tengo que decir, en su favor, que no andaba muy alejada de la realidad, puesto que la primera vez que tope con ambas en la calle, acababa de alimentar mi sed de sangre con una pobre e ingenua muchachita. Esta situación provoco que, tranquilizada mi ansia mortal, pudiera conversar amistosamente con aquella criatura angelical que traía un cachorro felino en sus cálidos brazos, descubriendo un remanso de paz en la vorágine que se había convertido mi condición.

De donde provengo es difícil encontrar esa chispa de inocencia que nos permitió entablar intimidad de forma tan rápida. De hecho, si abandoné los dominios ancestrales de mi familia para acudir al bullicio de la gran ciudad fue precisamente por que allí, la sabiduría popular les advertía de los cuidados que debían tener para con criaturas como yo.

Aun así, hay ciertas reglas que no es posible incumplir, y cuando despertó la lluvia como una señal del cielo para hacerme apartar de tal belleza, un calle convertida en arroyuelo vivo y salvaje me obligó a excusarme y tomar otro rumbo.
Adoptando formas mas acordes, entre los aleteos del murciélago y el fluir de la niebla, alcancé a descubrir su morada.

Durante semanas forcé encuentros casuales con aquel dulce ángel en quien deposite toda mi fe, para recuperar el corazón que perdí amargamente con la muerte de mi amor juvenil, alana, brutalmente asesinada por uno de los ejércitos que atravesó mis tierras mientras me encontraba ausente en la corte.
Este hecho traumático me hizo abrazar una tradición oscura e innombrable, en la que aquella desconocida significaba una pequeña luz al fondo de un largo túnel.

Tras muchas dudas logre que me invitara a su morada por su propia voluntad, y allí pude descansar de mis desventuras, hasta que una noche, acosado por el ansia de alimentarme, caí en la locura más atroz, olvidando cualquier resto de humanidad y estando a punto de sacrificar aquella criatura celestial, solo por sed.

Solo el salto de su gata, quien se subió a la cama, en posición de guerrera dispuesta a defender a su ama, logro despertarla.
Su mirada me hizo olvidar mi maldición y sin poder resistir el peso de la culpa, me acurruque, temblando en un rincón.
Ella se mostró serena, tranquilizando al animal salvador, acariciándola por encima del lomo.

Cuando por fin hablo, la sorpresa fue tan grande que aun hoy me cuesta creerlo.
En realidad ella también tenia sus oscuros secretos, pues había abrazado las arcanas artes de la brujería, y en realidad pretendía utilizar mi sangre, robada a cuerpos donde rebosaba, para perpetuar su juventud. Pero por amor se había contenido, y respetado mi vida en muerte.

El conocimiento nos libero, y durante meses utilizamos su laboratorio, encerrado en una habitación hasta entonces oculta para mi, buscando la formula que nos permitiera liberarnos de las cadenas que ataban nuestras almas.

Hoy nos trasladamos a otro país, nuestra vida desde entonces se ha convertido en un peregrinar para que no sospechen de nosotros y nuestra eterna juventud.
Hace 600 años que nos conocimos, y mientras yo me alimente de seres despreciables, y ella aproveche porciones limitadas de mi elixir, continuaremos nuestro viaje sin fin.


2 comentarios:

Pily B. dijo...

Alimentándose de seres despreciables, ¡¡es como ÁNGEL!!

Enhorabuena, KAOS, jo, cuánto echaba de menos pasarme por aquí.

GRACIAS.

Besos solarianos pero, un poco vampíricos. ;-)

629 dijo...

Te veo muy Anne Rice últimamente Kaos. Y lo peor es que me gusta mucho. No puedo pedir que desarrolles este. Me parece genial tal y como está.

Adentrandonos en la historia de la manos de un personaje tan especial, acercandonos a la pureza y como pued destruirse la misma y ...Zas! sorpresa al canto!. Eso es darle un giro a la historia.

Un abrazo.