sábado, 27 de enero de 2007

Bette Davis Eyes



Tras dar la ultima calada al cigarro, y tirarlo al suelo, salgo de aquel edificio con ganas de ducharme y quitarme ese maldito olor a podrido y me acerco al coche patrulla tanteando mis doloridos nudillos, debería cuidarme un poco mas, o al final terminare por lastimarme.

Mi joven compañero me intenta preguntar, pero le corto secamente, lo ultimo que necesito es una conciencia inexperta haciendo preguntas, lo mejor será dirigirnos a la central y concluir el día. Bastante mierda hemos tenido que tragar ya por un mísero puñado de dolares.

Evidentemente, no rellenamos ningún tipo de papeleo al llegar, aunque eso me cuesta otra mirada asesina al novato. Me parece mentira pensar que hace solo 4 años yo era igual de ingenuo, pero cuela, se calla, y acepta que nunca entré en ese edificio, y que mi puño no salió de allí salpicado de sangre.

Al final me veré obligado a explicárselo, pero cuanto más retrase el momento mejor, más tiempo me quedare el dinero sin necesidad de compartirlo. Además, al principio no lo entenderá, esta demasiado verde, y todavía cree que un simple poli, de un barrio condenado al infierno, puede cambiar el mundo. JA! Ya descubrirá por si mismo la realidad, por lo que sé ya esta notando los problemas que acarrea sobrevivir cuando es imposible con los medios que cuenta.

Mi humor ha mejorado algo tras la ducha, y saliendo de la central, mientras me despido, veo a esa pobre anciana que se gana la vida con su puesto de manzanas. Dudo que la de para mas que sobrevivir a duras penas, y todo el mundo me pregunta por qué lo hago, pero todas las tardes sin falta, la compro dos manzanas, mientras hablo con ella unos minutos.

Ni siquiera yo soy capaz de explicármelo, quizás un reducto de mi antigua inocencia, quizás aún me quede algo de compasión, o tal vez, esos minutos de conversación inocua y liviana, son lo único normal de mi vida, lo único que no esta infectado y me aporta algo bueno, aunque como cada día las arroje a la basura al girar la esquina. De hecho, no hay quien se las coma.

Pero hoy esta visto que iba a ser un mal día, y ni quiera esto saldrá como era de esperar. Annie me agarra la mano al tenderla para recoger las manzanas y me susurra algo, cuidándose que ninguno de los otros policías la escuche. Al parecer mi hijo, ha sido visto entre los miembros de una de las bandas callejeras, precisamente los protegidos del gangster para el que hago algunos “trabajillos”, y no precisamente en buenas situaciones.

Consternado, repaso mentalmente como he podido llegar a este punto. Hacia tiempo que no pensaba en como era antes, no solo ingenuo, sino estricto cumplidor de cada ley, norma o costumbre que existiera, cadete modelo, y nunca me hubiera atrevido ni a copiar en un examen, no ya pensar en delitos.
Y ahora, esta pocilga de barrio abandonado, y la depresión que asola todos, me han convertido en todo lo que juré perseguir.
Irónicamente, lo hice todo por mi esposa y mi hijo. Cuando acudí a aquel mafioso fue por medicinas, por comida, y sin embargo hoy he propinado una paliza de muerte a un pobre diablo, sin remordimientos.

Mi vida esta jugándose con cartas marcadas, y las apuestas sobre la mesa me han hecho continuar con una vida fácil a la que me estaba acostumbrando. Y ahora que mi esposa ha vuelto ha quedar embarazada, sin saberlo estoy golpeando el ultimo clavo de mi ataúd, pues no podré dar marcha si aumentan las necesidades, por mucho que me haya engañado todo este tiempo.... Un ultimo trabajito y lo olvidare.... quizás sea hoy más iluso aún que hace 4 años.
Ahora, aquel a quien pretendía proteger esta a punto de caer en mi mismo pozo, puede que incluso más hondo aun.

Anni me suelta la mano, pero no sin depositar las manzanas, y unos billetes de tren escondidos entre ambas, susurrándome que huya y rehaga mi vida. Afirma creer en mi, en la chispa de ilusión de un policía novato, que tan solo ella es capaz ahora de discernir entre tanta basura que se acumuló sobre sus hombros. Y me lo dice con los ojos mas profundos que puedo haber visto en mi vida, hipnóticos y sinceros, traspasándome por completo.

Intento devolverla los billetes, no puedo aceptarlos teniendo en cuenta su situación y lo que la habrán costado, pero parece que lo tenia todo pensado, puesto que los consiguió como pago por antiguos favores.
No me sorprende, si por algo se ha librado durante estos años de las mafias es por que su red de contactos, rivaliza con la de los grandes capos. Ella afirma ser una antigua estrella de la canción devorada por el éxito, aunque nunca la tome en serio hasta hoy.

Por fin guardo los billetes, aunque dubitativo, justo a tiempo, pues se acerca mi compañero, intentando establecer lazos, y comprando otro par de manzanas.
Por primera vez desde que lo conozco, le sonrío, y le pido que continúe siendo como es, que siga comprando esas manzanas, que le sentaran mejor aún a su alma que a su estomago.

Me mira extrañado, mas incluso cuando le afirmo que deberá buscarse otro compañero, que me tomare una vacaciones, y me giro alejándome mientras limpio una de las manzanas en la manga de mi abrigo, dispuesto a morderla por primera vez en cuatro año.

Al girar la esquina, veo a Annie encogiéndose de hombros, pero se que lo dejo en buenas manos, y avanzo con el paso más firme que he tenido en tiempo.
No tengo ni la más mínima idea de que haremos después de montar en ese tren, pero si tengo claro algo, no permitiré que las sombras que han inundado mi alma y mi corazón devoren a mi familia.

10 comentarios:

Bea dijo...

¿De verdad existen padres/personas así de generosos? ;)
Besos

Nathalie dijo...

bonito final, un rayo de esperanza, una oportunidad de escapar y pode empezar de nuevo que a todos se nos deberia brindar en un momento de la vida...

besotes :***

629 dijo...

Lo malo de este tipo de historias, es que parecen capítulos de libro políciaco. Y como buena novela negra nos dejas con la miel en los labios.

Pero a diferencia de una novela en la que puedo continuar la lectura con tan sólo pasar la página, en tu caso eso parece estar condenado a no poder hacerse nunca.

¿Te has planteado alguna vez escribir algo más largo, dejar escapar una rato más imaginación frente al teclado? como hacían algunos autores clásicos (historias por fasciculos para las revistas). Es que te saldría bien... seguro.

Un abrazo.

629 dijo...

¿Por cierto he de creer al ministerio de salud?

Kaos Baggins dijo...

existir, espero que existan Bea, lo que seguro que existira es gente que equivoque el camino habiendolo empezado con intenciones "buenas", aunque metodos erroneos.
Lo que no tengo tan claro, es que a esta gente se le presente la oportunidad de cambiar de camino, vendedoras de manzanas que remuevan conciencias es lo que no existira.... luego ya veriamos cuantos se dejarian guiar...

Como dices, Nathalie todo el mundo deberia tener la oportunidad de elegir su camino, no solo de reconducirlo, ojala fuera verdad, pero entre la veces que se cierran puertas y las que llevamos vision de tunel...

Pues si que lo he pensado 629, si que lo he pensado, y de alguno hasta tengo la intención, pero el problema es que escribo lo que se me pasa por la cabeza, lo dejo madurar alli, y cuando ya veo la escena la escribo... asi que imaginate, tu que conoces mi cabeza, cuando una idea pasa demasiado tiempo se mezcla con el resto y termina siendo una macedonia irreconocible :)

y por cierto 629 again, el ministerio de salud wookie es muy sabio, su remedio del calor de pecho ajeno es altamente recomendable y saludable :) ya le dije que te avisara que seguimos con la racha de reintegros

burgales dijo...

Kaos, enhorabuena por tu blog. No lo conocía.

Luego te plantaré un enlace desde los míos.

Un saludo,

Burgales.

Rocío Segovia dijo...

Hacía tiempo que no venía por aquí. Y sigue siendo genial tu lectura. Esta historia, por ejemplo, me ha fascinado y, como alguna persona que dejo un comentario antes que yo, te recomiendo que sigas escribiendo.
¡Un beso!

Pily B. dijo...

Buen texto y buena banda sonora. ;-)

Kaos Baggins dijo...

don't worrie, que seguire aporreando teclas, lo que pasa es que a veces toca currar algo jejeje

pero a ver si consigo poner un par de cosas que tengo en la cabeza antes que se mezclen, que ya empiezan a correr peligro

la cancion es una de mis preferidas

La cónica dijo...

Cuando alguien empieza a meterse en la espiral de lo podrido, que lleva cada vez más hondo, más hondo, parece tarea imposible salir a flote. Suerte que a tu policía le quedara la buena costumbre de comprar las manzanas... y después ¿quién sabe?

Si nos das el título, buscamos la novela por el ISBN.

Soy nueva por aquí, pero amenazo con volver.

Un abrazo. El primero.