lunes, 5 de febrero de 2007

La noche del lobo

Apuro el café tranquilo, mientras el teléfono empieza a sonar, con una de esas manidas musiquillas estridentes. Si quieren contar algo importante mejor que esperen, así la fruta estará madura para caer del árbol y cederme las ganancias.
Cuando por fin descuelgo, noto el nerviosismo de mi interlocutor, quien atropelladamente empieza a soltar incoherencias, en realidad no le estoy prestando atención, le dejo que se atropelle y que pierda toda su energía inútilmente, al tiempo que recojo el periódico y mi abrigo, preparándome para el frío de la calle.
Una vez fuera, entre los ruidos de la vida cotidiana, cuando ya ha agotado su batería de resultados económicos, le exijo brevedad, tan solo me interesa saber algo, si han doblegado y accedido a vender.
Vuelve a insistirme sobre la obsoleta y polvorienta tradición de su familia en ese negocio, trata de apelar a mis sentimientos, como si no supiera que los latidos de mi corazón serían capaces de congelar el infierno.
Bruscamente tomo el control de la conversación y le recuerdo sus deudas, los compromisos que sus añejas costumbres le han traído y como su ruina compromete no solo a su economía, sino también a su familia y su salud, y en el sentido mas duro, pues sus acreedores no tendrán ningún aprecio por sus piernas, o su cabeza si se tercia.

Con voz entrecortada, seguramente entre lágrimas, accede a tener una cita mañana, donde firmaremos los documentos necesarios para el traspaso, entregándome su empresa junto a todas las sustanciosas deudas, muchas de ellas con peligrosos mafiosos, a cambio de la ridícula suma de un euro.

Monto en el coche mientras noto como balbucea tratando indirectamente averiguar por que alguien se interesaría en una compañía en quiebra, sin expectativas de negocio y con peligrosos acreedores entre los mas bajos fondos de la sociedad. Eso no le importa y elimino ese hilo de la conversación, ya tengo lo que quería, pero se me ocurre un pequeño premio extra que conseguir, por lo que adquiero un tono amistoso, consolándole y sugiriendo que quizás fuera mas fácil para el delegar los poderes de la firma para evitar el mal trago.

Pica el anzuelo, sin advertir nada hasta que acordamos que sea su dulce hija quien cumpla el trámite en su papel de joven ejecutiva, y asesora legal de la empresa, aunque evidentemente no son estas las funciones que espero obtener de tan bella señorita.
Antes de que recule, cierro la comunicación, conduciendo de forma salvaje por calles atestadas de tristes espíritus errantes, pusilánimes títeres, presas fáciles para un lobo hambriento.

Marco un nuevo número y anulo la reserva del restaurante para la cena de esta noche, la agitación por el negocio cerrado y la expectativa de seducción para mañana, me han abierto el apetito, pero de otra clase. Y dudo que la exuberante rubia que me acompañará en el teatro alcance hasta la cena.

En mi cara se dibuja una media sonrisa, de cazador seguro de sus opciones. Si esos mafiosos supieran mis planes no hubieran presionado tanto al carcamal, ya que el único pago que recibirán será decir adiós a las preocupaciones de este mundo, y un terreno bien comunicado bajo el mar.
Me sorprende cada vez mas que mis antepasados cometieran tantos errores para ser perseguidos y casi aniquilados. En cambio, estos nuevos tiempos ofrecen perspectivas mucho más agradables a quienes son capaces de dominar las voluntades y alimentarse de los miedos.

Con las armas del dinero, la fama y el poder, se conquistan voluntades y se obtienen corazones, que palpitan emocionados, bombeando el rojo elixir de la vida por arterias que se convierten en manjares.

Mañana, cuando la joven ejecutiva acuda a firmar el contrato y logré atraer sus ojos, no solo venderá su herencia familiar, sino también su alma, y su sangre. Me proporcionara buenos ratos, hasta que me canse del nuevo juguete y su envoltorio se seque.

Pero estoy divagando y mi mente navega a sucesos aún por ocurrir, cuando lo importante es vivir el momento. Entrego las llaves del deportivo al aparcacoches, y saludo a mi llamativa acompañante, tan descarada en su vestuario como siempre, que llama la atención de todos los presentes.
Es curioso como la sensualidad de la carne provoca un efecto casi tan hipnótico como la mirada de un vampiro, pero soy yo quien la controla a ella, pues añado el poder de la sangre al de mi mirada.
Subimos hasta el palco reservado, discreto y escondido en la parte más oscura del teatro, donde saciare mi apetito con esta anónima belleza, una pena que se perderá en la noche, con funestas consecuencias, pero así es la ley de la selva y mi estirpe continuará mientras exista la humanidad y los fantasmas de sus almas nos alimenten.

Al final, no soy más que el reflejo de sus miedos y sus comportamientos, el depredador que acompaña a toda especie, aunque debo reconocer que ellos ya se cazan bastante bien solitos, lo que me deja más tiempo para la diversión.


7 comentarios:

Pily B. dijo...

Chiquillo, que me has dejado patidifusa... que me tienes que pasar algo para NGC, YA!!

ENHORABUENA!!

:-***********

La cónica dijo...

¡Qué impresión! Somos carnaza para los lobos que acechan con tratos turbios, con hipotecas de interés variable y, en general, con dientes afilados... yo que venía a tu casa a descansar un rato! Gracias por pasarte por la mía.

La cónica dijo...

Besos, claro

Bea dijo...

Por eso siempre viene bien llevar una cámara con flash antivampiros... ;P
Me ha gustado mucho tu relato, me ha recordado a las peliculas de terror en blanco y negro.
Mu bueno, sí señor!
Besos

Nathalie dijo...

Lo peor es que los tipos asi existen y nos tienen rodeados :S

A parte de darme mas miedo qeu ninguno de los otros relatos que ahs escrito, me ha recordado tb a la peli "Wall Street" de Michael Douglas

un besazo(y sb todo gracias por la llamada :D )

Kaos Baggins dijo...

Para NGC puedes pillar cualquiera que te guste de por aqui Pily B, ademas de que intentare preparar algo especial para pasartelo

gracias por la visita La Conica, puedes descansar por aqui cuando quieras, pero si que tengo querencia por los generos de miedo y serie negra
besos tambien

Ma encantan aquellas pelis de terror en blanco y negro bea, ¿se me nota mucho? jejejeje

gran pelicula esa nathalie, es una "satisfaccion" saber que he logrado transmitir algo de miedo en el relato jejejejeje

Por si no se habia notado dentro de poco me revisan la hipoteca, cualquier relacion entre ese detalle y el relato sera ¿casualidad? ¿inconsciente? jajajaja

Bea dijo...

hipoteca??? ggrrrr... suerte!