sábado, 21 de julio de 2007

Nunca confies en la sonrisa del diablo

Tal como me dijo una vieja gitana hace años, para bajar a hablar con el diablo es mejor llevar un par de copas de más.

Siempre pensé que tenía razón y su anormal longevidad y capacidad para leer el fututo la confería cierta credibilidad, así que considerándolo como un sabio consejo decidí seguirlo al llegar a la ciudad y abrir un local donde poder suministrar el alcohol necesario para visitar al viejo.

Teniendo en cuenta que se me podría tener por un experto en la materia, aquello debería haber sido un halago de primera magnitud para la anciana madame Raiga.
Una autentica lastima que sus habilidades precisarán de mirar directamente a los ojos y no funcionaran en los espejos. Sin lugar a dudas aquella misma mañana habría salido corriendo, como intentó hacer al cruzarse nuestras miradas y descubrir que me iba a deleitar con su sangre.

Quizás la niebla que cubría la noche y que convenientemente entró junto a mí a abrir la puerta, ayudó a que no se percatara de nada extraño en los espejos de su carromato, pero no me culpéis por mi afición a los efectos especiales, cada cual tiene sus debilidades y la mía es el crear ambiente.

Junto con la sangre de la victima, mi espíritu se sacia de su esencia, conocimientos y habilidades, por eso suelo buscar la belleza y la pureza, sus yugulares se convierten en bocados mucho mas suculentos, autenticas delicatessen para mi paladar.
Pero por aquella vez hice una excepción, y hoy en día todavía la gitana me presta sus servicios, acudiendo su alma a escudriñar a los demás a través de mis ojos, lo cual puede llegar a ser muy útil en mi tapadera como hombre de negocios.

Nunca corrió por mis venas la sangre noble de las leyendas, salvo la de alguna condesa que sirviera de aperitivo, pero con el tiempo he aprendido que un buen traje y una corbata infunden mas respeto que una capa trasnochada y un ataúd mohoso
Así que con la ayuda de mis talentos y la particular visión que adquirí, organicé una serie de negocios sumamente fructíferos, tapaderas que me proporcionaran no solo respetabilidad sino una excusa para no ser visto a la luz del sol.

Y todo esto sin olvidar el dinero y el poder, por supuesto que son valores mundanos, pero en otras épocas aprendí que era mejor dejarse llevar por las costumbres de cada era, y no llamar la atención. ¿Para que ocupar un llamativo castillo y atraer la atención de quienes quisieran acabar conmigo, si podía desplumarles y hacerles que obedecerían?

Contrariamente a lo que las creencias populares han transmitido, un vampiro no necesita de la sangre con mucha frecuencia, quizás una vez al mes, que en mi caso suelo hacer coincidir con la luna llena, una mera concesión a la galería, pero que sirvió en otros tiempos para esconderme en el engaño de otras criaturas fantásticas.

Alimentarse con mayor frecuencia responde tan solo a necesidades más mundanas, como la utilización de sirvientes, adquirir los conocimientos de la victima, o la simple mezcla con la lujuria sexual, punto este para el que resultaba tremendamente útil el disponer de un local de copas debidamente ubicado, no muy visible pero si cercano a las zonas mas frecuentadas.

Generalmente solo lo visito a primera hora, como en estos momentos, cuando la noche es joven y el local se encuentra casi vacío, escogiendo la joven que me brindará su compañía y tal vez el sustento, apartándome después a una zona privada y permitiendo que el local funcionara solo con mis empleados, ajenos por completo: como requiere un buen secreto, es mejor que nadie lo conozca.

Hoy ha sido un día estimulante, logrando que una orgullosa ejecutiva me cediera no solo el control de la empresa de su familia sino su virginidad. Quizás la pueda contratar como ayudante personal, al menos hasta que me canse de ella.
El caso es que cerrar tratos como este me abre el apetito, llamadme insaciable, por que acertareis, pero ahora que celebro el éxito del día saboreando relajadamente un bloody mary, siento que esta noche puede ser igual de fructífera.

Sentado en el fondo de la barra, viendo a los típicos borrachos que empiezan la ronda que les llevara a todos los antros de la ciudad, observo la entrada de un grupo de universitarias, que ya parecen llevar un buen rato de correrías, quizás celebrando el final del curso.
En especial una morena, de mirada intensa y felina reclama mi atención, con el magnetismo de su melena y el carácter indómito que refleja su rostro de rasgos remotamente agitanados.

Galantemente las invito a unos cócteles, que aceptan ingenuas, sin necesidad de sugestionarlas de forma alguna, y las invito a unos de los cómodos sofás que ocupan los laterales de la sala, donde evitar a la gente que empieza a ocupar la barra.

Corre el alcohol y las risas adolescentes, disfrutando del néctar de sus rojos labios, que suponen al tiempo una delicia y una tortura al tener que controlar mis ansias de atacar allí mismo. No siento hambre pero si una lujuria inmensa, amplificada repentinamente por un exclusivo baile de mi elegida, quien agita sus caderas delante de mi rostro, subiendo el clímax a un punto inimaginable.

Incapaz de sostener la cordura por mas tiempo, la rodeo con los brazos y la propongo obtener mas intimidad.
Evitando interferencias ordeno hipnóticamente a varios de los chavales que han ido entrando que entretengan a sus compañeras, aunque estas parecen mas que dispuestas a seguir el juego y dejar que su amiga obtenga su supuesta presa.

Entramos en el despacho entre besos furibundos, cierro la puerta y aparto de un manotazo todo lo que hay sobre la mesa, depositando su cuerpo con una mezcla de suavidad y apresuramiento, recorriendo el contorno de sus senos con mis manos y saboreando por anticipado su delicado cuello.

Me incorporo para mirarla a los ojos, como me gusta hacer con todas mis victimas, tratando de capturar su esencia, sentimientos, deseos y miedos en una ultima imagen sobrecogedora mientras muestro por fin mis colmillos, las armas del cazador agazapado.

Y en ese momento me percato, sus ojos azabaches, tan oscuros como su melena ahora desperdigada en la mesa, son el reflejo de una negrura tan intensa que incluso a mi me produce un escalofrío.

Su sonrisa, un gesto que nunca había tenido ocasión de observar en el momento de la caza, pone alerta mis sentidos, y trato de leer el futuro en su mirada, pero solo me muestra oscuridad. La misma que sucede a la muerte y al olvido,

Sacudo mi cabeza para apartar la vista de sus hipnóticos ojos y me percato del colgante de su cuello, el mismo que portara hace siglos la zingara nieta de Madame Raiga.
Suponiéndola descendiente suya, no cabe duda que su aparición no ha sido accidental, sino que las intenciones de venganza han motivado el encuentro, por lo que rápidamente aprisiono sus manos sobre su cabeza, riéndome de ella por haber permitido que la tenga en esa situación, indefensa ante mis caprichos.

Quizás aun decida divertirme un poco con su cuerpo antes de convertirla en mi sirvienta, será un final irónico, sin duda acorde con lo que veía en sus ojos, pero ella convierte su enigmática sonrisa en carcajadas, y me espeta a que la muerda.

No puedo creer su insolencia, renunciando al temor pero también al respeto. Pese al peligro que corren su vida y alma, osa burlarse y gritarme que me acelere, por lo que sumergido en la furia ataco su cuello, dispuesto no solo a morder sino a desgarrar, provocando que se desangre lentamente.

Mis colmillos rozan su delicada piel, pero se detienen, rebelándose a mi voluntad. No puedo entenderlo, es como si mi propio cuerpo estuviera en mi contra, y mis oídos vuelven a torturarme con sus carcajadas.
Impotente para morder su yugular, gruño en su cara como un animal rabioso, lo que solo sirve para que me mire insolente y confiada, sabiendo el bozal invisible que a colocado en las fauces del perro del averno, aunque no pueda entender como lo ha logrado.

La exijo una explicación, pero por toda respuesta me escupe en la cara, maldiciéndome, y eso hace que mi rostro arda inflamado por un escozor mágico, además de por una vergüenza desconocida hasta ahora.

Descubriendo el significado del miedo que tantas veces saboree retrocedo hasta apoyar mi espalda contra la puerta, observándola intrigado.
Por fin se digna a hablarme, confesarme que la anciana gitana también gustaba de estudiar las artes arcanas del infierno, pero que su talento adivinatorio no la concedía más poderes que la lectura y comprensión de los antiguos textos, que recitaba infructuosamente una y otra vez sin parar.

Ella en cambio si estaba dotada para tales artes, como descubrió poco después de mi paso por su caravana. Tras heredar los pesados grimorios de su abuela, se consagró a protegerse de criaturas como yo, y realizó conjuros de protección, convirtiendo el amuleto en un objeto de poder.

Sus practicas, en una joven tan precoz no pasaron desapercibidas en las profundas salas, por lo que pronto fue requerida a la asamblea de las almas, siendo juzgada por intromisión en círculos oscuros sin invitación ni guía.

Una victima más del rencor de los poderes caídos por su propia ambición, cuando un detalle convirtió su historia en singular, la sed de venganza común, pues con el viejo señor también mantengo algunas deudas pendientes, producto de las cualidades que me fueron conferidas, pero que nunca use para su beneficio sino para el mío personal.

Bajo la promesa de encontrarme la devolvió, y esta noche su búsqueda ha concluido, abriendo resortes ocultos en el amuleto, en realidad un contenedor de hechizos antiguos, como revelan los vapores que de el surgen.
Jirones de niebla que me agarran como cadenas, arrastrándome a su reino de sombras.

Entre alaridos la maldigo, prometiéndola venganza, pero solo logro volver a escuchar su risa maliciosa, dándome las gracias por cederla tan amablemente mis posesiones y advirtiéndome que esperaba que hubiera tomado suficientes copas, pues siempre era aconsejable haber tomado un par de más si bajabas a visitar al diablo, especialmente si este pretendía cobrarse deudas.

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Gran pelicula para dentro de unos meses..... ¿la tematica? jejejejeje

1 comentario:

629 dijo...

Ostias! era en serio lo de la película!. Tras haberme leido todos los comics (extras y precuela incluidas) sólo puedo esperar una cosa: que no la jodan. que no se vayan al topicazo cutre, del que por cierto en muchos aspectos trata de escapar el cómic.

Pues ya sabes. Reserva día cuando este en cartel.