martes, 5 de febrero de 2008

Pepe Torres - El trago más amargo

estaba intentando postear que llevo unos días sin lograr concluir ninguno de los relatos que llevo empezados, como siempre por que uno de ellos se atranca y se bifurca, aunque creo que ya tengo la llave....

y cuando decido subir al menos la continuación de una de las series sobre el detective, que prometo terminare pronto.... me sorprendo buscando la canción adecuada, con que el pasado día 17 de enero murió Pepe Torres, un gran pianista de Jazz al que tuve la fortuna de escuchar en directo en el cafe central tocando los temas del jazzuality con Carita Boronska

esta noticia, de la que no me enteré en su momento me ha dejado helado, asi qeu como unico homenaje se me ocurre subir esta canción donde se demuestra su arte:

Crazy world, cantanda por Carita y con PEPE TORRES al piano, que ahora disfruten en el cielo del buen Jazz:



Esta era la historia que iba a subir, que sirva al menos como torpe homenaje (proviene de El lamento de unos tristes ojos y la terminare lo antes posible:

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Hay ocasiones en que no puedes abandonar la sensación de estar en lo alto de un castillo de naipes, sostenido por la casualidad en precario equilibrio.
Entonces descubres que en la base, donde se dirige todo el peso de tu vida, el naipe es el equivocado, pertenece a otra baraja e invariablemente su tamaño es ligeramente diferente.
Da igual si es más grande o pequeño, el caso es que difiere y que si alguien respira un poco mas fuerte todo se desmoronará de la forma mas ruidosa posible.

Así me sentía en ese momento, conduciendo por una carretera sinuosa y poco transitada, que al menos me permitía divagar en sus curvas tan inútiles como mi preocupación. Podría haber elegido la cómoda y rápida autopista pero no me sentía con ganas de ver a nadie, aunque fuera a través de los cristales del coche.

El sol amaneciendo al fondo era la única luz que ella me había dejado tras cargar sobre mi animo la confesión del asesinato de su marido.
Por mas que fuera un divo orgulloso y odiado por todo el estado (todos con menos dinero que el, por supuesto), no cambiaba en nada el hecho de que fuera un asesinato y yo un policía de New Jersey.

Sus borracheras y la falta de vida conyugal, como me confeso que ocurría desde el principio, tras años de aparente felicidad en el trato mercantil que fue su matrimonio, podían suponer un elemento de comprensión, incluso la venganza por concertar el enlace con su familia podía llegar a ser un gran arma en manos del abogado adecuado.

Pero no modificaban la situación esencial de la historia, de la muerte, y menos aun el que yo hubiera pasado la noche entre sus sabanas.

La oficina de la comisaría me recibe tan asépticamente como siempre, en contraste con el fuego de sus labios y el sospechosos liquido que me entrega la maquina del café resalta la dulzura de su voz suplicando ayuda, como hacen las grandes actrices.
Y lo peor era verla llorar a sabiendas que tenia mi alma encadenada a su cuello, y ahora también mi carrera.

Su plan era fácil, aunque yo no sería responsable de la investigación por suceder en otra jurisdicción, conocía los métodos y las personas. Debería ser fácil utilizar los recursos disponibles para generar un escenario favorable.
Ni siquiera necesitaría alterar la escena del crimen, o las pruebas.

Su marido había llegado borracho y según su versión la había amenazado con matarla si se divorciaba, cansada de aquel falso brillo en su vida.
Sugerir que el caso fuera a manos de un agente inexperto, y susceptible a sus ojos de serpiente de cuento haría mucho, casi tanto como las informaciones adecuadas en manos de su abogado.

Nada ilegal, pero si posiblemente inmoral, en especial si el bufete de la familia del difunto encontraba todas las puertas cerradas por triquiñuelas burocráticas.




No se me ocurria mejor foto que esta, tomada hace unas semanas mientras iba al trabajo

2 comentarios:

una vida lo que un sol dijo...

yo tampoco lo sabía, Kaos,
me acabo de enterar...
jo

preciosos los conciertos de El Central este verano. Es verdad.

Lalaith dijo...

Yo sí me enteré, un día después de su muerte (que fue el 14 de Enero, no el 17). Como tú, me quedé helada, no me lo podía creer... me dio y me sigue dando mucha pena. Qué gran pérdida.

Saludos.