martes, 18 de noviembre de 2008

Una guadaña escondida

Una bala,
Seis agujeros,
Cinco huecos,
Una guadaña escondida
>>¡¡CLIC!!<<
Una vuelta más al tambor,
Mareando a la fortuna,
Esquivando a la muerte.

Alrededor de la mesa se agolpaban las apuestas y el sargento recogía gustoso las ganancias mientras los nervios de los asistentes se aceleraban.
La timba de poker había sido desastrosa, dejándose mas dinero del que hubiera sido razonable poner en riesgo, y antes que enterrar el orgullo una ultima apuesta desesperada, su propia sien apoyada en el cañón, y el riesgo máximo.

>>¡¡CLIC!!<<
Una vuelta más al tambor,
Mareando a la fortuna,
Esquivando a la muerte.

Aquella noche iba a recoger a su prometida, y antes debía pagar el anillo de compromiso, su enlace eterno con la fortuna, y así un plebeyo esforzado de la carrera militar se alojaría en la adinerada opulencia de la acomodada familia de bien.
Pero claro, el futuro y el bello rostro de su amada bien valían el peligro, y el anillo le seria inalcanzable sin las ganancias de esta noche.

>>¡¡CLIC!!<<
Una vuelta más al tambor,
Mareando a la fortuna,
Esquivando a la muerte.

Aquella bala había sido su aliada durante años, recogida del revolver de un enemigo en batalla.
El cadáver aun caliente de quien le había apuntado, y la bala que no quiso ser disparada, desde entonces en el bolsillo de su casaca.
Con ella protegiéndole era invencible, voluntario en las misiones mas peligrosas, camino de los ascensos y el prestigio.
Qué osado es quien se siente intocable.

>>¡¡CLIC!!<<
Una vuelta más al tambor,
Mareando a la fortuna,
Esquivando a la muerte.

La tensión empezaba a ser insostenible, y el dinero acumulado ya superaba con creces su necesidad, pero la adrenalina es un motor desbocado en la pendiente, un intento más...

La gente expectante mirándole horrorizados, pero sin poder apartar la vista.
El cañón apuntándole a bocajarro, y el dedo, empezando a temblar sobre el gatillo, tentando de nuevo a la diosa fortuna.

>>¡¡CLIC!!<<
Una vuelta más al tambor,
Mareando a la fortuna,
Esquivando a la muerte.

Suspiros en la sala, quién sabe si de alivio o decepción, y la montaña de billetes en todo su esplendor.
Una apuesta mas, victima de la droga mortal, pero ahora la gente se retrae, demasiadas perdidas en general, sin morboso premio.

Decepcionado por el plantón, el general recuerda a su amada, y se guarda los fajos en su casaca, para salir corriendo en busca de la joya, apenas le quedara tiempo para engalanarse.
Será una gran noche, y su alma arde con los fuegos de la pasión mientras la calle acoge los primeros copos de nieve de la noche.

Un callejón oscuro, una vuelta al recodo,
La navaja reluce bajo la luz de los candiles,
Las rápidas manos del sargento alcanzan el revolver
y un rayo de temor cruza ambos rostros,
Ladrón y agredido unidos bajo la negra capucha,
Enfrentadas la muerte afilada
con su rabiosa gemela encerrada en el revolver.

>>¡¡CLIC!!<<
Al final la muerte siempre alcanza a sus victimas, y la parca que tantas veces se alió con él para escoger uno de los 5 huecos del tambor, repite elección justo cuando no debía.
Indefenso, la navaja que se había detenido en el tiempo durante un instante, alcanza su corazón, sin tiempo para nuevos intentos de disparo.
La nieve se tiñe de rojo, y la casaca deja escapar la sangre a borbotones, por el agujero abierto justo en el bolsillo donde tantas veces se alojara la traicionera bala.
Y el anillo rueda vacío.

Una bala,
Seis agujeros,
Cinco huecos,
Una guadaña escondida.



Si alguien leía los viejos cómics de dossier negro, quizás reconozca la versión de una vieja historia corta.
Allí un husar ruso bebía y jugaba a la ruleta con su arma, para morir de igual forma, sin acordarse de rellenar los huecos del tambor
Que grandes aquellos viejos cómics!!!!

PD: rehago alguna frase confusa por petición de un lector, aunque no comente, que te voy a echar la bronca, javi!!!!!

3 comentarios:

Meri dijo...

Uff, qué tensión, y qué historia! Los pelos como escarpias tengo! :)

La cónica dijo...

Los cómics no, pero he recordado alguna película (el título no, claro, sólo la peli) con un joven soldado jugándosela cada noche...

Es el colmo del jugador de la ruleta rusa, vamos. La suerte no está siempre de cara.

El anillo vacío rodando por el suelo es una imagen tremenda. Y Pulp Fiction, la caña, siempre...

Un abrazo, Kaos.

Sé que no coincidimos en casa de Suerte porque estabas de viaje. Es difícil que volvamos a coincidir allí: Suerte y yo no somos muy compatibles. Otra vez será.

Besos

Kaos Baggins dijo...

gracias a las dos, a ver si despues de estar todo el finde en las expos de la casa de campo retomo esta semana el ritmo jejejeje