miércoles, 30 de diciembre de 2009

legendary 2010

Cuando pensamos en una gran ciudad, vemos la modernidad, dinosaurios de asfalto y tecnología, pero una ciudad no es tal sin burdeles ni suburbios.

Las ciudades son animales cambiantes, que mudan su piel y colores para adaptarse a los tiempos, al igual que sus habitantes.
Camaleones borrachos de luces y avenidas pisoteadas, aunque mantengan la vena cínica de bohemios que apuran la calada entre semáforos, o algunos glóbulos rebeldes sigan disfrutando de un café en compañía.

A veces nos creemos lo que queremos ver, las grandes carreteras y relucientes rascacielos, con verdes parques a sus pies, venas, cerebro y pulmón, como cualquier ser vivo.

Pero si nosotros tenemos hígado que corromper con nuestros vicios y deseos inconfesables, incluso excrementos, por que no los iba a tener de igual manera una ciudad.

¿Quién no guarda un muerto en su armario?
Tan solo tres grupos, los bebes, los crédulos e inocentes pardillos y los mentirosos,... y de ellos los pardillos o no se dieron cuenta o son también mentirosos.
Y por supuesto nunca te puedes creer lo que diga un mentiroso, aunque sean los más fiables, sabes que lo que digan serán mentiras.

Pero hoy la ciudad se vestirá de gala, lucirá esplendorosa como esa muchacha en su primer baile, y nuestras rodillas temblaran, por que nos queda poco para terminar el año, y lo haremos pensando en todo lo que deseamos que sea el próximo.

Que se repartan las cartas, que haya suerte, tengo un buen presentimiento y se lo voy a susurrar al oído a la ciudad, por que ella también tiene sus propios deseos de año nuevo, y espero que sea mi cómplice, sellando el pacto con un brindis de conspiradores a medianoche.

4 comentarios:

la cónica dijo...

me han regalado una canica de la suerte. dicen que sólo funcionan cuando te las encuentras o te las regalan. me dan ganas de regalártela, para que se cumplan los deseos que sólo compartes con la ciudad. (estoy celosa de la ciudad, que lo sepas). te la regalaría. pero es que parece que en la ciudad no encaja esta canica medio bruja. después de tenerla en el bolsillo tuve que tomar 3 metros distintos para hacer un transbordo directo. cuando llegué a la cena, el plato estrella se había agotado. volví al metro y me robaron (oh! por primera vez) la cartera, después de un par de llamadas conseguí el teléfono de mi banco. por sms. marqué el número y se agotó la batería. lo había memorizado. marqué desde el móvil que me dejaron y el contestador me dijo que llamase en horario de oficina. mañana acabo el año en comisaría, claro. yo no sé si hay que dar gracias a menos mal (porque la suerte me acompaña) o es que no empieza a funcionar hasta el 2010. pero para que tu sueño se cumpla (que se cumpla, sueño, pálpito o lo que sea, que nunca pides nada) estoy dispuesta a donar una canica que funcione o las participaciones de que se cumplan dos sueños de los míos.

tiene que ser un año 10, ya verás. por mi parte, por lo menos el 2009 ha puesto el listón muy bajo. desde el punto de vista estadístico de los últimos cinco,es complicado que el 10 sea peor :p

feliz año, kaos, con todos sus días y todas sus noches.

besos

p.s. nos vemos el 15, si todo va bien.

la cónica dijo...

aclaración: peor que el 9, del resto, muy contenta, eh? quise decir que el 9 es inempeorable

Kaos Baggins dijo...

un consejo, pierde casualmente esa canica encima de una cinta de transporte de un avion que vaya a nueva zelanda

personalmente le tengo alergia a los "regalos de la suerte", especialmente cuando son buhos, algo que extensible a todos esa especie de bichos, igualmente que a los amuletos que deben ser regalados

ademas, tu experiencia con la canica me lo confirma, esa canica es gafe y ademas es importante que la pierdas por tu propia salud
y tambien que te quites esa idea de regalarmela no vaya a ser que me traspases parte del gafe

la cónica dijo...

Kaos, me llevé la canica a Cazorla y Granada. Desconecté de mi suerte, mala o buena, y no sé dónde la he metido. Pero la tengo. Y me gustaría regalarla, arrojársela al mar, perderla... Sé que nada tendrá que ver con mi suerte, pero me gustaría darle significado. Es como una palabra inventada: puede ser lo que yo quiera...

besos!