El niño vampiro saltaba por las brumas del tiempo,
girando la peonza de la vida,
soñando con tus labios
y atado a un mechón de tu pelo al viento.
Más de mil años y un solo beso en el zurrón,
aquel que la dama de la noche
le mordió por sorpresa
y no logró atrapar.
Un beso y un mordisco tatuados al corazón.
Su alma durante siglos errante,
esclavo egipcio,
soldado romano,
caballero y artista,
incluso ejecutivo por buscarte.
Pero siempre le huyes escurridiza
con su alma en el bolsillo.
El sol le vuelve a sorprender llorando,
por no saber responder aquel mordisco
con un lazo de pasión,
pero es tarde, muy tarde…
Sin futuro que esperar,
sin presente que vivir,
sin pasado que querer recordar,
ni hogar al que huir.
Aprender de él,
no desperdiciéis ningún beso
o la dama vampira os añadirá a su colección.
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martes, 16 de febrero de 2010
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Sombras de la memoria

Me sirvo otra copa sin escatimar el ron mientras continuo mirando la pared vacía, un muro desnudo y blanco, pero mis ojos la ven a ella, su negra melena y esa piel pálida en la que resaltan los labios de un carmesí profundo y húmedo, goteante.
Las gotas de sangre caen delicadas de sus colmillos tratando de no hacer ruido al impactar en el suelo, donde bailan y se deslizan en la madera.
Sé que ese fulgor vital ha salido de mi cuello, igual que se que no la estoy viendo, que tan solo se trata de un recuerdo silueteado en una sombra, pero mis sentidos continúan anclados en aquella noche.
La acababa de conocer, parecía desvalida en el frio sobre aquel montón de nieve, y la ofrecí calor, vino, una cama donde reposar, sin que surtiera efecto, porque ella era muy consciente de la única forma en que podría haberla ayudado y se resistía.
Yo por el contrario era consciente de sus reservas, las defensas levantadas ante pasadas heridas, que jamás cerraría el tiempo, y es que nos engañamos cuando afirmamos que las arenas del tiempo lo curan todo, jamás pueden con las heridas del corazón.
Sus ojos traslucían pena, compasión, pero también una firme determinación, la de aquellos que han consagrado su vida a una misión. Más tarde me enteré que había jurado vengarse de aquel que la convirtió, pervirtiendo su alma, y que además la había arrebatado su nueva no-vida, acabando con alguien importante para ella.
Enamorado de aquellos ojos, y su mirada firme, solo pude rendirme a mi subconsciente que conocía mejor que yo mismo lo que debía hacer.
Al principio se resistió, no quería, incluso después, tal como ahora la veo erguida delante mío, estaba consumida por la pena de haberse alimentado de mi.
Mientras las gotas caían trataba de explicar, más para ella misma que para mí, que no podía permitirse corromperme, no quería verme convertido en un nuevo vampiro condenado a vagar sin rumbo ni alma, lo que solo la dejaba una opción, saciarse hasta dejarme tan seco que no volviera a levantarme.
No me importó, como tampoco me importa que ahora mi casa permanezca vacía porque afirmen que está encantada. Además es cierto, me deje llevar en su mordisco, pero me negué a abandonar el mundo tal como lo conocemos, esperando que algún día vuelva aquí y la vea en realidad, no tan solo un recuerdo sobre la pared, una sombra de la memoria.
Tan solo me dejo su nombre, Marie.
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Vuelvo a escribir de Marie, mi Marie, mi vampira preferida, que continua susurrándome sus aventuras mientras persigue a Pierre.
Aún no ha descubierto que ocurrió en el faro, cuando ya pensaba haber escapado a la maldición gracias a los rayos de sol y a aquella joven.
Solo sabe que despertó en una habitación de un faro desconocido, encima de un charco de sangre, y que allí había estado Pierre.
Lo perseguiría y lo haría sufrir, no por convertirla en vampiro hace tantos años, sino por volver a traerla, el demonio sabe cómo, y especialmente si eso implicó algún daño para su joven compañera, de quien sospecha que era la sangre.
Mientras tanto sus susurros son deslavazados, trata de orientarse, y yo me siento como el narrador de este relato, intentando ordenar su historia.
En cualquier caso, todos sus sususrros estan en la eqtiqueta Luna de sangre
jueves, 5 de noviembre de 2009
Angelo de Luz
version de Enter Sandman, por Esperanza Galera, de la que recomiendo entusiastamente su blog, tanto para quienes les guste el sonido como para quienes quieran aprender a tocar, incluso con video-tutoriales para quienes quieran grabarse tocando la guitarra.

El padre Angelo gestionaba la parroquia del pueblo de Luz, en medio de una selva perdida, uno de esos últimos reductos donde el progreso es un rumor, una tormenta que se avecina en el cielo, pero que se espera que tarde en llegar, y alejados de cualquier clase de recurso natural los grandes depredadores económicos los iban dejando de lado.
No había duda que cualquier día aparecería la maquinaria pesada de la civilización moderna, pero mientras tanto, ni el solo lograba llenar los huecos entre las cabañas, tapado por las ramas de los árboles, lo que le convertía en un perfecto lugar para esconderse, un reducto alejado del tiempo.
Angelo no temía inspecciones o visitas de la iglesia, puesto que su capilla no constaba en ningún registro, y mejor así, puesto que el mejor que nadie era consciente de que su agua no era bendita, ni el terreno consagrado, ni el mismo estaba ordenado, no podía estarlo siendo maldito.
Jamás salía de aquellos muros durante los periodos de sol, desde que llegara hacía 15 años, tan solo representaba un drama marcado por la fatalidad, retrasando el momento que al fin había llegado. La joven Andrea era mayor de edad y pretendía casarse. El oficiaría el sacramento, conteniendo las lágrimas, aunque fuera invalido para la iglesia, impío dirían. Ella era su hija, y el un vampiro camuflado.
15 años atrás, en una de tantas guerras absurdas, justo el día en que debió haber sido ordenado, su pueblo estaba siendo ejecutado en una iglesia, su hija seria una de las siguientes, y el entro en modo de furia, profanando el báculo del párroco, con la sangre del corazón de uno de sus captores, literalmente atravesado por el bastón.
Partida la madera, utilizó lo que quedaba para seguir clavando en rostros, y su propia mandíbula para desgarrar gargantas.
Imposiblemente espoleado por la desesperación, acabó con los 4 hombres armados, para huir con la pequeña por encima de los aterrorizados supervivientes, nunca supo si alguien más logro huir de allí, ni le importó jamás.
Aquel suceso maldijo su existencia, dudaba que los mitos fueran reales, pero él renegó de la luz, escondiéndose al principio hasta encontrar el techo de la parroquia del poblado de Luz, de donde nunca salió de día. El único crucifijo esta partido en su extremo inferior, recuerdo de su conversión, y su hija entregada a una familia local, aduciendo que se la encontró abandonada.
Cada noche recorría los bosques, alimentándose de animales a los que degollaba vivos con su propia mandíbula, sin volver a alimentarse de seres humanos desde su huida, aunque bien supiera el diablo de sus tentaciones, pero esta tarde seria feliz por fin en su tragicomedia, viendo de nuevo a su hija.

Las fotos pertenecen a la pelicula koreana “Thirst” de Park Chan-Wook, de este mismo año
domingo, 16 de agosto de 2009
Extraña resaca

Como cada amanecer dominical quería morirse, odiaba a sus vecinos, tapiaría las ventanas y le metería la moto por el culo al niñato que aceleraba en la calle.
Si habéis tenido alguna resaca sabréis bien como es la sensación, y entre nosotros, ahora que no nos lee nadie, todos los presentes hemos sufrido unas cuantas.
Marie no tenia problemas con las copas, otra historia eran sus “victimas”, y si, os vuelvo a escribir de mi favorita vampira personal.
Imaginad beberle la sangre al incauto de turno, que previamente había confundido sus venas con una destilería y después el abrazo de Marie con deseo sexual, ella solo quería alimentarse de sus venas, y el whisky corroer su hígado, solo tenian en comun lo nocivo del final.
¿qué demonios habría bebido aquel imbecil? imposible saberlo a estas alturas, pero eso si que era un buen bloody marie cargado. Debería recordar no volver a alimentarse de la sangre de alguien así.
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El video hoy no pertenece a ninguna cancion, sino a un anuncio, pero ¡que anuncio!
glorioso cantona... au revoir
sábado, 18 de julio de 2009
¿que hay detras de una mirada?
Para retornar aqui, no podia ser de otra manera, sino con un relato de una vampira... de Marie
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Mi nombre es Marie.... mis apellidos no importan ya, en realidad hace tiempo que ni los recuerdo, ni lo intento por lo que duelen.
Que sentido tiene el legado de una estirpe cuando has mirado al abismo y la oscuridad te ha devuelto tu rostro reflejado en el humo de las cenizas del futuro.
Tan solo queda huir, y tan solo se te ofrece una dirección, caer.
Aunque te niegues y corras, pero solo retrasas el momento.
Quizás me imaginéis apoyada en una barra oscura y envuelta en humo, con una jarra de cerveza o un vaso de alcohol en la mano. El diablo sabe de vicios en las atmósferas mas sórdidas.
Ese encanto bohemio de los seres autodestructivos, quejándose de su propia complacencia y disfrutando de las vistas por la pendiente, de su mundo yéndose a la mierda, y celebrándolo entre caladas.
Si, solemos esa imagen, pero no es el caso, estamos en un mes de julio soleado y caluroso, jovial incluso, anochece y me pongo mis mejores galas, exiguas de tela hasta la indecencia y afilando los colmillos, una leona dispuesta para dar inicio a la cacería.
Maldita y superviviente, ambas cosa en contra de mi voluntad, soy lo que llamáis vampira.
En el imaginario popular se asocia a los vampiros al frío invierno, donde su palidez pase desapercibida entre pesadas capas de pieles y la timidez de las luces en tiempos de miedos y magia.
Pero el verano, aunque reduzca nuestras horas de “vida” las convierte en un orgasmo de placer gloriosamente sublime.
El sol sigue huyendo de nuestra luna protectora y los encendidos ánimos de la gente les hace ofrecerse descuidados ante nuestros colmillos.
Mientras entro en el ascensor para salir a la noche, el vecino clava su mirada en mi escote, voluntariamente exuberante, una trampa de miel para incautos golosos.
A él tan solo le costará una discusión con su ofendida mujer, pero quizás otro día comparta el final de mi cacería de esta noche, no lo mordería por placer, sino por venganza de todas las jóvenes a las que el devora con la mirada y sus rápidas manos. En ocasiones no si cual de los dos es pero depredador.
Los neones dan lugar a días oscuros entre copas y músicas frenéticas, hasta que algunos incautos se prendan del cuerpo incorrecto. Como un animal de la sabana, la presa mas lenta es seleccionada, en este caso además, la presa que demuestra peor educación, la más prescindible para la manada, aunque es importante que no se encuentre totalmente ebrio, si el alcohol de mala calidad ya es insufrible por naturaleza, a través de la sangre caliente se vuelve un tormento aun mayor.
Una balada marca el final del proceso, y los cuerpos se acurrucan, un beso en el cuello cierra la trampa, y sus ojos se cierran mientras mis colmillos se marcan.
Los oídos captan un leve ruido al rasgarse su piel, imperceptible para el resto por la música, y su organismo genera adrenalina suficiente para insensibilizar un elefante, alarmado por la intrusión y estimulado por las sustancias que le penetran a través de mi saliva.
Sus ojos se tornan en un éxtasis que todos confunden entre embriaguez y el placer carnal, pero el único autentico placer es sanguíneo y me pertenece, mientras sorbo el alimento de sus venas.
Mi sangre esta corrupta por ancestrales maldiciones y se evapora, desaparece por mis poros, como un mal recuerdo, al igual que el leve contacto con el sol la inflamaría en mis capilares, de ahí el origen de la leyenda sobre nuestra debilidad.
Aquí en el pub de moda, simulando ser una de tantas turistas pálidas en busca de fiesta y amor rápido, puedo satisfacer mi sed sin peligro, rodeada de gente que no sospechara nada, ni siquiera cuando el chaval se quede adormilado en sofá, con sus amigos mofándose por no rematar la supuesta faena.
Verán su entrepierna mojada y todavía se reirán mas de él, confundiendo la orina provocada por el terror absoluto. Pero él jamás confesará lo que ocurrió en realidad, que fue mordido y sorbida su sangre por una vampira.
Al menos no lo hará ni no le gustan las habitaciones acolchadas.
Si, el verano es una buena estacion para una vampira liberada.
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Mi nombre es Marie.... mis apellidos no importan ya, en realidad hace tiempo que ni los recuerdo, ni lo intento por lo que duelen.
Que sentido tiene el legado de una estirpe cuando has mirado al abismo y la oscuridad te ha devuelto tu rostro reflejado en el humo de las cenizas del futuro.
Tan solo queda huir, y tan solo se te ofrece una dirección, caer.
Aunque te niegues y corras, pero solo retrasas el momento.
Quizás me imaginéis apoyada en una barra oscura y envuelta en humo, con una jarra de cerveza o un vaso de alcohol en la mano. El diablo sabe de vicios en las atmósferas mas sórdidas.
Ese encanto bohemio de los seres autodestructivos, quejándose de su propia complacencia y disfrutando de las vistas por la pendiente, de su mundo yéndose a la mierda, y celebrándolo entre caladas.
Si, solemos esa imagen, pero no es el caso, estamos en un mes de julio soleado y caluroso, jovial incluso, anochece y me pongo mis mejores galas, exiguas de tela hasta la indecencia y afilando los colmillos, una leona dispuesta para dar inicio a la cacería.
Maldita y superviviente, ambas cosa en contra de mi voluntad, soy lo que llamáis vampira.
En el imaginario popular se asocia a los vampiros al frío invierno, donde su palidez pase desapercibida entre pesadas capas de pieles y la timidez de las luces en tiempos de miedos y magia.
Pero el verano, aunque reduzca nuestras horas de “vida” las convierte en un orgasmo de placer gloriosamente sublime.
El sol sigue huyendo de nuestra luna protectora y los encendidos ánimos de la gente les hace ofrecerse descuidados ante nuestros colmillos.
Mientras entro en el ascensor para salir a la noche, el vecino clava su mirada en mi escote, voluntariamente exuberante, una trampa de miel para incautos golosos.
A él tan solo le costará una discusión con su ofendida mujer, pero quizás otro día comparta el final de mi cacería de esta noche, no lo mordería por placer, sino por venganza de todas las jóvenes a las que el devora con la mirada y sus rápidas manos. En ocasiones no si cual de los dos es pero depredador.
Los neones dan lugar a días oscuros entre copas y músicas frenéticas, hasta que algunos incautos se prendan del cuerpo incorrecto. Como un animal de la sabana, la presa mas lenta es seleccionada, en este caso además, la presa que demuestra peor educación, la más prescindible para la manada, aunque es importante que no se encuentre totalmente ebrio, si el alcohol de mala calidad ya es insufrible por naturaleza, a través de la sangre caliente se vuelve un tormento aun mayor.
Una balada marca el final del proceso, y los cuerpos se acurrucan, un beso en el cuello cierra la trampa, y sus ojos se cierran mientras mis colmillos se marcan.
Los oídos captan un leve ruido al rasgarse su piel, imperceptible para el resto por la música, y su organismo genera adrenalina suficiente para insensibilizar un elefante, alarmado por la intrusión y estimulado por las sustancias que le penetran a través de mi saliva.
Sus ojos se tornan en un éxtasis que todos confunden entre embriaguez y el placer carnal, pero el único autentico placer es sanguíneo y me pertenece, mientras sorbo el alimento de sus venas.
Mi sangre esta corrupta por ancestrales maldiciones y se evapora, desaparece por mis poros, como un mal recuerdo, al igual que el leve contacto con el sol la inflamaría en mis capilares, de ahí el origen de la leyenda sobre nuestra debilidad.
Aquí en el pub de moda, simulando ser una de tantas turistas pálidas en busca de fiesta y amor rápido, puedo satisfacer mi sed sin peligro, rodeada de gente que no sospechara nada, ni siquiera cuando el chaval se quede adormilado en sofá, con sus amigos mofándose por no rematar la supuesta faena.
Verán su entrepierna mojada y todavía se reirán mas de él, confundiendo la orina provocada por el terror absoluto. Pero él jamás confesará lo que ocurrió en realidad, que fue mordido y sorbida su sangre por una vampira.
Al menos no lo hará ni no le gustan las habitaciones acolchadas.
Si, el verano es una buena estacion para una vampira liberada.
miércoles, 18 de febrero de 2009
Pesadillas entre los bosques
Mi corazón es un cínico bromista,
armado de betadine y coraza de tiritas,
palabras asfixiadas como grito de guerra
y dilemas donde siempre elijo los problemas.
Encomendado a dioses oscuros
y con nubes tormentosas por blasón
asciendo las colinas solitarias
dispuesto a encarar la santa compaña.
Ya veo las luces asomar
titilando entre las ramas
portadas por mortajas andantes,
plañideras de adormidera.
Un ataúd portan los espectros,
con dos rosas negras, una cruz,
y el cuerno de un unicornio
labrados en su cubierta.
Cristaleras en sus laterales
me permiten ver el rostro,
inconfundiblemente real
de mi propio rostro.
Dos pequeñas marcas en el cuello,
evidencias de un agridulce final,
sacrificio gozoso de alma atormentada.
Enarbolando la hoja del anochecer
me dispongo a continuar la búsqueda
incompleta del remedio de mi corazón,
que aunque detenido en el tiempo
todavía sangra infortunios de la memoria.
armado de betadine y coraza de tiritas,
palabras asfixiadas como grito de guerra
y dilemas donde siempre elijo los problemas.
Encomendado a dioses oscuros
y con nubes tormentosas por blasón
asciendo las colinas solitarias
dispuesto a encarar la santa compaña.
Ya veo las luces asomar
titilando entre las ramas
portadas por mortajas andantes,
plañideras de adormidera.
Un ataúd portan los espectros,
con dos rosas negras, una cruz,
y el cuerno de un unicornio
labrados en su cubierta.
Cristaleras en sus laterales
me permiten ver el rostro,
inconfundiblemente real
de mi propio rostro.
Dos pequeñas marcas en el cuello,
evidencias de un agridulce final,
sacrificio gozoso de alma atormentada.
Enarbolando la hoja del anochecer
me dispongo a continuar la búsqueda
incompleta del remedio de mi corazón,
que aunque detenido en el tiempo
todavía sangra infortunios de la memoria.
jueves, 3 de julio de 2008
El espejo se rompio con la marca de un colmillo

Al entrar en la casa lo primero que llamaba la atención eran los espejos.
Mucha gente tiene un espejo en el recibidor, quizás hasta uno más pequeño en algún marco, pero en aquel pequeño espacio llegué a contar 15 espejos.
Una vez dentro la pauta se repetía, con una enfermiza obsesión.
Si alguna vez habéis entrado en la casa de los espejos de la feria sabréis de que os hablo, pero ahora trasladarlo a una vivienda, intentad averiguar con cual de las imágenes habláis, y cuales son los pasillos reales, cual el sofá donde poder sentaros.
Sumadle un ambiente oscuro, persianas dignas de un bunker militar y una peste a ajo inaguantable... realmente me sorprendía que allí pudiera vivir una persona, pero la nevera se encontraba llena, así como la bolsa de la basura, aunque esta contenía alimentos apenas probados, un mordisco o dos tan solo.
Y ella se encontraba en la habitación, llorando lastimosamente y suplicando que la detuviéramos.
Llevo noches sin dormir viendo otra vez su imagen multiplicada por 100, en las paredes, en el armario, en el techo, arrodillada en la cama, y con las muñecas extendidas, implorando que acabáramos con todo.
Hoy es el juicio, por los 8 asesinatos de los últimos 2 años, todos siguiendo la misma pauta, hombres adinerados, habituales de la noche, siempre encontrados en callejones oscuros, con la camisa desabrochada, los bolsillos tan llenos como acostumbraban, y el cuello marcado por un mordisco, en el que predominaban las perforaciones de los colmillos.
En cada caso estaban invariablemente desangrados, con fuertes dosis de sedantes para que no se resistieran, y la mayor parte de la sangre solíamos encontrarla cerca, en el mismo callejón habitualmente, mezclada con vómitos, como si hubieran intentado bebérsela y la rechazaran.
La alarma social se ha ido disparando durante este tiempo, hasta que la encontramos, una joven hermosa, seguramente jugando tantas veces el papel de la presa convertida en cazador implacable.
El doctor termino anoche su informe, retrasado por tener que trabajar solo de noche, agenda apretada.
Pero era concluyente y obvio: recuerda cada detalle vividamente, es capaz de distinguir perfectamente la maldad y las consecuencias de sus actos, y cometió los asesinatos en plenas facultades de voluntad, pero sin embargo se encuentra desequilibrada en sus convicciones de si misma.
Está convencida de ser un vampiro, todavía no desarrollada por completo, por eso probaba la sangre, para saber su grado de avance, por eso tenia la casa llena de espejos, para comprobar cada mañana que todavía se reflejaba.
Si hubiera sido tratada antes de los asesinatos, seria una pobre desdichada destinada a la camisa de fuerza y a los sedantes, ahora en cambio.... se ha convertido en un monstruo peor que el que temía ser.
Según el doctor, todo encajaba, las pruebas eran obvias y abundantes, pero algo me carcomía, por eso esta tarde revise historiales hasta encontrar algo.
Hacia 2 años y medio fue tratada por el mismo psicólogo que ahora ha actuado en la investigación, y entonces la dio el alta, no cuadraba, no justo antes de que empezara a matar.... el alta la recibió una semana antes del primer crimen, y se tomó esa semana de baja en el trabajo por encontrarse mal.
Compruebo el pasado del buen doctor, sus traslados y reviso los casos abiertos de sus anteriores ciudades, encontrando casos similares hace tantos años que ya se habían olvidado de ellos.
Una frase, aparentemente fruto del azar volvió a mi mente, anoche en su ultima sesión el doctor se despidió con un detalle curioso, lamentando que la desdichada fuera tan torpe como para sedar a sus victimas, según sus palabras si hubiera estado en lo cierto y fuera una vampiro incipiente, la sangre sedada no habría terminado de despertar sus instintos y esos mismo sedantes eran el motivo de que la rechazara y vomitara.
Entonces no le di importancia, pero ahora por algún motivo todo cobraba sentido en mi cabeza, quizás esa pobre desdichada no estuviera tan loca, quizás debería comprobar si el doctor vuelve a trasladarse, por algún motivo sospecho que donde vaya se repetirán situaciones.
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