viernes, 24 de octubre de 2008

Invierno: Gotas de cera sobre el suelo.

La camisa y el sombrero reposaban sobre el piano a la media luz de un incipiente amanecer, insinuando los salvajes acordes que allí se habían entonado.

Aquellas notas que se deslizaban envueltas a mis pensamientos por tu escote, explorando los secretos del sujetador que me tenia prisionero.

Tu cintura enrollada en las vueltas del cinturón, del que ansiaba prenderte para atraerte a mi pecho y que ahora cuelga del pomo, contemplándonos.

Y nuestros cuerpos fundidos en una sola forma, sudando entre sabanas que se sonrojarían de poder hacerlo.

Pasión desmesurada con nuestros sexos como centro del universo, galaxias que nacían jóvenes en un big bang exultante, oleadas de energía que ahogan los cerebros.

El fogonazo que prendió el hogar de la noche invernal. Juntos combatiremos las nieves de la mañana, pero ahora, solos tu y yo.

Otoño: Paseando por el jardín de una casa de campo

Sus pendientes tintineaban sugerentes paseando por el jardín, agachándose de tanto en tanto para recoger alguna hoja caída que llamara su atención.

No cabe duda que la vida puede ser maravillosa en una soleada tarde, imprevista en el ataque del otoño, buceando entre hojas y reflejos por el paseo.

Sus 20 años enarbolaban la bandera del frenesí, tiempos en que ver, desear, y disfrutar se funden en un solo verbo.

Era consciente de las miradas sobre sus pasos, y la entusiasmaba el juego. Desde luego que a los hijos de los jardineros de la casa no les cundiría hoy su labor.

jueves, 23 de octubre de 2008

De Inicios y finales

Donde se inicia un viaje y se ven sus consecuencias.
Y Alguien que conoce demasiado bien sus tribulaciones, escribe en el aire la historia de dos viejos conocidos, de los que ya se habló por aquí.
El inicio de la historia, tal vez el final...
La mitad se encuentra en: Los amores prohibidos deben ser protegidos

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Hay viajes de los que no es posible regresar al punto de partida, ni que improvisemos rutas, ni que andemos hacia atrás posando los pies sobre nuestras propias huellas.
Y es que las marcas que esos viajes dejan en nosotros son aún más profundas que el mismo tiempo.

El mismo paraíso se puede llegar a convertir en un infierno si se prohíbe el amor, si rozas con los dedos tu mayor anhelo y te lo niegan.
Tal era la desesperación de Xapher e Yliana y por eso se aferraron a un clavo ardiente para cristalizar su amor, deseo eterno impronunciable.

En condiciones de necesidad, una sola chispa basta para prender un incendio, y Xapher respondió a los gritos airados, rebelándose sin convicción en sus aliados, sin creer en la revuelta misma, pero con sus propios motivos, los mas poderosos, los de un enamorado.

Pero los grandes sentimientos no suelen alterar el destino, mucho menos si el destino los retuerce atados a estandartes equivocados, y las espadas flamígeras cortaron las alas de sus anhelos, expulsándolo para que cayera junto a sus grotescos amos circunstanciales a las grutas avernales.

Junto al ángel que antaño fuera el más elevado, aquel apodado “el dador de luz”, cayeron sus regimientos, mariscales afines a los idearios de Lucifer, pero también las tropas, soldados rasos de un ejercito, que como en todas las armadas de la historia, no siempre compartían ideales con sus mandos, y algunos, como Xapher tan solo buscaban su propio espacio.

Grotescamente oscurecida su piel, desfigurado, atrofiadas sus alas, pervertido su aliento, qué esperanza le podría quedar para rebelarse nuevamente y huir...
No podría volver al cielo, no podría salir del infierno, pero lo peor es que nunca volvería a ver a Yliana.

Con los siglos, aprendió la forma de ausentarse por breves periodos, escondiéndose en la tierra, y hallando el gozo al reunirse con su amada.
Ella, que acepto el cargo de ángel de la guarda, tan solo para poder salir de los muros de la ciudad de plata y así rastrear la mitad ausente de su corazón.
Furtivamente se encontraban en bosques impenetrables, noches sin luna, en las que hasta los ojos de la magia quedan ciegos.
Un amor prohibido mientras exista el universo.

Años pasaron en que los breves y ardorosos contactos les permitían subsistir, rescoldos de pasión, con la que al menos ahora podían calentarse.
Sin embargo, como casi todos los grandes amores, aquellos capaces de hacer girar el mundo, terminó trágicamente.

Pero esa es otra historia, y ya será contada cuando llegue la hora, baste saber por el momento que Xapher fue traicionado por un rimador, absurdo bufón que saltaba pícaro al rededor de la corona de perdición, y que la música y rimas de tan infame diablillo dieron con la cabeza de un antiguo ángel empalada en el puente, delante de la puerta principal del averno, junto al lago de brea en el que aterrizaran el infame día.

Yliana creyó enloquecer al repetir la escena de perdida, y huyó desesperada, tratando de localizar el cuerpo desterrado de su amado.

De su búsqueda, y de su reencuentro quizás dependan más cosas que dos latidos acompasados.
Por que la cabeza de un ángel no se desprende del libro del destino tan solo por separarse de su cuerpo, y el amor, si se persigue con el suficiente ahínco tarda mucho en arder.

Pero como decía, esas serán otras historias, y tiempo habrá de seguir la pista del hilo que une sus vidas en el telar infinito de la existencia.

lunes, 13 de octubre de 2008

Más real que la vida misma



David era un chico muy tímido, de constitución frágil, que pocas veces podía ir a jugar con sus compañeros de clase, siempre volvía magullado hasta en los juegos más inocentes, debido a un mal de nacimiento.

Retraído en su mundo, pasaba horas y horas construyendo sus maquetas, aviones, motocicletas, barcos, y muñecas, sobre todo muñecas.
Poco a poco adquiría conocimientos, mejorando sus técnicas de pintura, tratando de alcanzar la perfección que permite el exceso de tiempo en una actividad, cada vez más cerrado en su mundo.

Era la única forma de verle sonreír, y sus padres se volcaban en que dispusiera de los mejores utensilios, llevando sus dioramas a lejanas exposiciones.... ay!, si supieran lo que le dolía cada premio, otorgado en ciudades que probablemente nunca vería, y es que el construía sus escenas con el sueño de escapar, desando que fueran más reales que su propia vida, si tan solo una de sus muñecas fuera tan real como para moverse.....
Por eso, mientras conservaba sus aparatos, las muñecas una vez construidas eran regaladas, todavía no eran lo bastante perfectas.

En el barrio todos conocían las muñecas de David, quién no querría una si casi tan solo les faltaba hablar y moverse, pero eso precisamente es lo que el pobre muchacho deseaba que hicieran, tan solo eso, alguien con quien jugar de verdad y no imaginándolo, sin peligro de romper sus huesos, ojala él mismo fuera un muñeco y poder así huir con su creación más perfecta en alguno de los coches o aviones a escala.

Woody, el muñeco articulado, le solía servir de modelo, impersonal, frío, sin rostro, pero dotado de una plasticidad de movimientos que el envidiaba para si mismo.
Y así fueron pasando los años, hasta la víspera de su 15 cumpleaños, esa noche terminó su última muñeca, sin nombre todavía, pelo del negro de las noches sin luna, y ojos redondos e hipnóticos, pozos donde caer hasta el centro de un alma atormentada.

David se durmió sobre la mesa tras los últimos retoques a la suave piel y la boca, una boca enigmática y soñadora, de esas sonrisas que es imposible conocer que sentimientos se cuecen detrás.

Y exhausto descanso al fin, sin que haga falta decir en que soñó nuevamente, como cada ocasión.
Mientras su muñeca anónima, quizás apellidada Pullip, por la figura de donde salieron varias de sus piezas, miraba a Woody, pasando ambos las horas brujas embelesados uno en el otro.
Por que Woody, el muñeco sin rostro, no parecía perderla de vista, casi se diría tendiendo una mano suplicante de ayuda, necesitado de poder expresar cuanto la amaba.

A la mañana siguiente sus padres encontraron a David gélido, inerte, libre de su maldición, aunque no volviera a sonreír tampoco.
Lagrimas de todo el barrio inundaron la casa, incluso gente que apenas lo había visto un par de veces.
Pero el dolor no les dejo advertir algo, y es que en la distracción faltaban tres piezas de la colección, tal vez las más valiosas, o por lo menos las más importantes de la historia.

Quizás de haberlo notado se hubieran equivocado y pensaran que alguien las robara, nada más lejos de la realidad, y es que como su propia madre descubrió algún tiempo después, en las noches de luna llena, mirando al cielo, se podía ver una figura recortada contra la luna.

Casi hubiera jurado que se trataba de un avión antiguo, un biplano de doble ala de la segunda guerra mundial, y dentro dos figuras.
Debían estar muy alejados por que se veían diminutos, y aun así, imposiblemente, la figura del piloto sin rostro la saludaba y sonreía, con una cara que sin estar allí era visible, tan visible como el amor que destilaba sus ojos y los de la morena pasajera.




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Incorporo nuevo enlace fotografico, y como un ladron que entra a hurtadillas, tomo "prestada" una imagen para escribirla ;)

miojitoizquierdo

miércoles, 8 de octubre de 2008

Frases sueltas

Una gota rota sobre el cristal,
Miles de salpicaduras.
Mil lagrimas rotas sobre un corazón,
Cuevas erosionadas en la superficie.

Si hasta las piedras sucumben a la fuerza de la naturaleza, qué podrán resistir los tejidos de un ser humano contra la rabia de los propios sentimientos, impasibles ataques sin fin.

Hay días grises, sin motivos, días en los que nada es digno de ser contado, salvo la historia misma, aunque sean capítulos que ya sientes haber vivido.

Últimamente todas las historias mueren como las mareas, estrellándose contra el rompeolas que protege los navíos blancos.
Frases sueltas, inconexas, fragmentos de sueños e historias.

Inicios y finales, desarrollos desnudos, desprovistos de adornos y escenarios, sin que ningún actor acepte interpretar sus papeles.

En esos momentos tengo la sensación de que cualquier idea ya ha sido contada, y se marchitan.

Por esto decido abrir las ventanas dejar que vuelen e iluminen el gris cielo de la noche urbanita, contaminada hasta hacer invisibles las estrellas, pero por esta vez, cuando me asome al raso mis ojos verán centellear los sueños, formando un arco iris imposible.

Quizás algunas ideas retornen impulsadas por su propio viaje, otras desfallecerán y si alguna inspira a otra idea, entregadas están.

Las libero de mi libreta, de la bandeja de borradores de mi móvil, de mi cabeza, que vuelen, estas son las frases incompletas que surgieron en los últimos tiempos, que sirvan para dejar hueco a nuevas ideas, a regenerar este blog, y para que las ideas tengan ahora espacio donde crecer.

Os dejo con ellas:

Flashes
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¿se puede llegar al punto de partida caminando hacia atrás?

Si tengo que elegir entre el sueño y la realidad me quedo con los sueños

Alquilo mi corazón para que duermas en el

Caballos de piedra, corazones atascados en la autopista
Luna y sol, 2 amantes
Luna dormida
Rosa del infierno
Nomeolvides, diosa del abismo
Barrotes en el corazón,
Relámpagos y explosivos
cuando nos cruzamos
estática en la cabeza
cuidado con el río
el puente es cómodo
pero menos emocionante
que vadear y mojarnos
de pasión

Contigo en la cama nos convertimos
En ángeles que pisan ascuas ardientes
Comerme a dentelladas la madrugada
Diosa del amanecer, diablo del ocaso

Dreamhunters, letras guerreras

Falso vampiro, Escocés, errante eterno

Ordenadores, descendencia de la Inteligencia Artificial, criogenizadas

Si se pudiera cambiar el brillo de una mirada....


La luna es caprichosa, la vemos crecer y menguar,
Desaparecer tímida o iluminar la noche.
En sus movimientos domina nuestros anhelos, y juega a los dados con amores imposibles.
Elige en que estanques bañarse, y l

Senda del fuego
Mi alma ahorcada de un hilo, del hilo de tus ojos cerrados

Corazón de hielo

El mundo de la piruleta

Joyride, pirata del aire

No, no pienso, salvo que...

When the thunder calls you,
Cry tonight,
Sonó el teléfono y se oyó la voz del tueno

martes, 9 de septiembre de 2008

Un descafeinado, por favor



El bar llevaba años cerrado, mostrando al exterior una puerta medio oxidada y repleta de carteles desteñidos a medio arrancar, donde se podían distinguir los conciertos de las fiestas de todos estos años.

Para el transeúnte solo se trataba de una antigua taberna cerrada hacia mas tiempo del que era posible recordar, vestigio de una época de pequeños bares de barrio, antes de las relucientes cadenas franquiciadas.

Cada día sin falta a la llegada de las primeras luces, un hombre trajeado abría con sus llaves la puerta, para salir discretamente un rato después, cabeza gacha y mirada vidriosa, aunque nadie reparara en él.

Los viejos del lugar recuerdan aún cuando se cerró el bar y se trasladaron sus partidas de domino y tute, pero claro, quién les suele escuchar, o aprender de sus experiencias.

Se trató de un escándalo de barrio, modesto como todo en aquellas calles, y el viejo Jeremías pasó por el hospital, aunque ninguno fuera capaz de sentir rencor por la dueña.
La anciana era presa del mismo enemigo que tantos de ellos, aquel que ataca en la oscuridad y con engaños te arrebata lo mas preciado, tus recuerdos y la propia esencia de tu ser.

Apenas podía distinguir unos envases de otros, agudizados los males por su falta de vista, fueron necesarios varios lavados de estomago para restaurar los males causados.

El bar fue cerrado de inmediato, acabando con el ultimo vestigio de vida que le quedaba a la señora Brígida, quedando recluida en la vivienda posterior al bar y que tenia su entrada en la puerta de al lado, aunque pocos lo supieran.

Su hijo iba allí todos los días, con sol lluvia o nieve.
Siempre pedía un descafeinado de sobre tras cerrar la llave de la puerta.
Y cada mañana ella se lo servia sin reconocerle, hablándole de la escasez de clientela, de lo oscuro que debía estar el cielo por la poca luz que entraba.

El vigilaba lo que le echaba, y antes había depositado en la barra un sobre de café y un cartón de leche fresca, pero aún rara vez se lo tomaba.

Cuando se iba dejaba en el platillo la parte que tocaba ese día de su pensión, y saludaba al levantarse a su asistenta que llegaba por la parte de la vivienda.

Brígida estaba acompañada cada minuto del día, ya fuera por su asistenta o familiares, pero todos entraban por la vivienda, tan solo su hijo pequeño continuaba la obra de teatro de ser su único cliente.

Esa había sido su vida tantos años, y sacarla de allí seria la muerte, entre extraños aunque fuera con sus seres cercanos.
Era mejor atenderla allí, y la sonrisa que dedicaba a su único cliente cada mañana era suficiente pago, aunque no supiera jamás quien era, ni siquiera que era la misma persona cada día.



Es curioso, pero este texto, después de rondar varios días por mi cabeza y escribirlo en la libreta, hubiera jurado que también lo había subido aquí.
Sin embargo he visto que no era así, se había vuelto discreto como el hijo de Brígida.

domingo, 31 de agosto de 2008

Rosa de los vientos



Mientras miro la maceta recuerdo que es bueno hablar a las plantas y le cuento historias, verdaderas o inventadas, de alegrías y aventuras, que las miserias ya las puede ver por la ventana.

Se trata de una planta peculiar, tan única como todo en el mundo, como cada uno de los seres que lo habitan.
Con los pétalos sobre la tierra y el centro de su flor enterrado, depositando el polen entre granos de abono.
Sus raíces apuntan lozanas al sol, y las hojas crecen del revés, de la punta al tallo.

Saco el corazón y lo exprimo para regarla de las gotas de sangre, pero olvido que las ultimas lagrimas que contenía ya fueron lloradas y la pobre flor se tiene que contentar con unas pocas gotas, no es bueno regarla demasiado.

La Luna ilumina las calles y salgo esperando no quemarme con su brillo.

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La cancion pertenece a Los Limones, del Ferrol por supuesto y su letra es una pequeña maravilla que no puedo resistirme a incluir, ademas, para una vez que mi texto es pequeño jejeje

Vivo al lado del mar,
en un pueblo donde perder es lo normal,
los que pudieron escapar juraron no volver jamás.
Hoy empezó a llover, y todo va seguir igual,
igual de mal, igual de bien y para que,
no tengo prisa, no nací para perder mi tren.
El Rias Altas llevará los sueños y la realidad,
será otro día más, simplemente un día más.

La fabrica cerró,
las maquinas pararon se secó el sudor.
La cabeza bien alta cuando se tiene valor,
para andar por la vida como el mejor perdedor.
Que importan hoy, los bolsillos del pantalón
lo que esta dentro se lleva, se tiene o no.
La costa oeste brillará,
toda la vida cara el mar,
aquí me encontraras, aquí tengo mi hogar.

Se que aquí nací y aquí quiero quedarme
aquí esta mi hogar, donde se acaba el mar.

Sigo una tradición,
costumbres que esta vez mi tierra me enseño
Vivir con el misterio de saber si vengo o voy
y aunque lo tengo claro solo muestro indecisión.
La confusión no es mi defecto y hasta hoy
me entrego como y cuando quiero solo yo.
Ahora ya sabes como soy, donde dejé mi corazón
donde mi corazón, donde mi corazón.

Sé que aquí nací y aquí quiero quedarme
aquí esta mi hogar, donde se acaba el mar.
Sé que aquí nací y aquí quiero quedarme
aquí esta mi hogar, donde se acaba el mar.